La pregunta que muchos se hacen es: ¿el cambio climático terminó? La respuesta es clara: no. El cambio climático no significa solo calor, también implica variaciones extremas en el clima. Las nevadas intensas son parte de un patrón global de desequilibrio atmosférico.
Los científicos explican que el calentamiento global altera las corrientes de aire y los sistemas de presión. Esto provoca que masas de aire ártico se desplacen hacia zonas donde antes era raro ver nieve. Así, lugares como Teotihuacán o Creel en Chihuahua se convierten en escenarios de congelamiento inesperado.
El cambio climático no terminó, al contrario: se manifiesta en fenómenos extremos, desde olas de calor récord hasta tormentas invernales históricas. La nieve en sitios poco habituales es una señal de que el planeta sigue en transformación.
Las nevadas de este inicio de 2026 son un recordatorio de que el cambio climático está más presente que nunca. No es ausencia de calor, es exceso de extremos. La verdadera pregunta es: ¿estamos preparados para escucharlo y actuar?
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