Aunque Lawrence no nació en México, su conexión con nuestro país va más allá del deporte: su esposa, Sasha Lawrence, es de origen mexicano y sus hijos llevan esa identidad cultural consigo, razón por la que el jugador decidió presumir los colores patrios tras levantar el trofeo.
Este gesto de Lawrence no solo se volvió tema en redes sociales, también reflejó cómo el amor y las raíces familiares pueden convertirse en símbolo de celebración en los momentos más grandes del deporte estadounidense.
¡Bad Bunny siempre cerca de sus fans!