Durante un partido, las cámaras captaron a un niño llorando porque su papá aprovecho su distracción para comerse sus nuggets del infante. El pequeño quería disfrutar del juego y una rica botana, pero la escena se volvió tendencia por lo tierna y divertida.
El Wolverhampton no dejó pasar la oportunidad y decidió sorprender al niño. Al siguiente partido en el estadio Molyneux, la mascota del equipo (Wolfie) llego con el padre y niño a su lugar en las tribunas y le regaló no sólo una bolsa grande llena de nuggets, también un kit completo que incluía la playera y otros artículos.
El gesto fue celebrado por aficionados y usuarios en redes, quienes destacaron la cercanía del club con sus seguidores y la forma en que transformaron un momento viral en una experiencia positiva.
Más allá del fútbol, esta historia muestra cómo los equipos pueden conectar con sus fans de manera humana y auténtica. Un detalle que convirtió a un simple partido en un recuerdo para toda la vida.
Tres figuras clave se despiden del Atlante