Christian Bale, en El Maquinista (2004) perdió 28 kilos, llegando a pesar apenas 54 kilos, para Batman Begins (2005) recuperó más de 45 kilos de músculo en pocos meses.
En Vice (2018) engordó de nuevo para interpretar a Dick Cheney, mostrando su capacidad de metamorfosis.
Estos cambios extremos han generado admiración, pero también preocupación. Los médicos advierten que someter al cuerpo a fluctuaciones tan drásticas puede afectar el corazón, el metabolismo y la salud mental.
Bale ha confesado que el método le ha dejado secuelas: fatiga crónica, problemas de sueño y desgaste físico. Aunque su disciplina lo convirtió en ícono del cine, también lo expuso a riesgos que podrían ser irreversibles.
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