Su imagen se volvió entrañable para generaciones enteras que lo vieron junto a leyendas como Místico o Atlantis.
Pero hoy enfrenta una batalla fuera del cuadrilátero: una disputa legal con la empresa que lo lanzó a la fama, por los derechos del personaje que interpretó por más de 20 años. La compañía ahora impulsa a una versión “maligna” llamada KeMalito... ¿pero quién es el verdadero dueño de la imagen?
Este conflicto no es nuevo. En la industria del entretenimiento, muchas figuras han perdido control sobre los personajes que ayudaron a crear.
Detrás del show, la letra chiquita de los contratos define quién gana… y quién desaparece.
¡El Hijo del Santo nos visitó para platicarnos sobre su gira de despedida!