Agustín Lara enamoró generaciones con clásicos como Granada y Solamente una vez, llevando el romanticismo mexicano a escenarios internacionales. José Alfredo Jiménez puso voz al desamor y al alma ranchera con himnos como El Rey y Si nos dejan, canciones que siguen cantándose a todo pulmón. Y Manuel M. Ponce fue clave en la música clásica, fusionando lo académico con lo popular y dejando obras que aún se estudian y interpretan en todo el mundo. Su legado sigue vivo y son orgullo nacional.
El viento hace de las suyas en La Ventosa, Oaxaca