Los hechos ocurrieron alrededor de las 2 de la mañana, pero la reacción oficial tardó casi 15 horas.
Ni mensaje inmediato, ni postura institucional, ni presencia en el lugar.
Lo que sí hubo, fue otra cosa. A las 9 de la mañana, el gobernador, Alejandro Armenta apareció en redes sociales, no para hablar de seguridad, sino para subir un video haciendo ejercicio y golpeando un muñeco de box.
Un gesto que, inevitablemente, se presta a la ironía: ojalá la delincuencia se combatiera con la misma energía con la que se golpea al muñeco.
¿Fatiga o nuevo modo de hablar? Para la sesión de cabildo de Cuautla