¿Qué hacer sí identifiqué abuso sexual infantil?
El abuso sexual infantil continúa siendo una de las problemáticas más complejas y silenciosas dentro de la sociedad. Especialistas advierten que el proceso de acompañamiento a una niña, niño o adolescente víctima no solo es difícil para las familias, también requiere comprensión, sensibilidad y atención especializada para evitar mayores daños emocionales.
De acuerdo con expertos en trauma psicológico, este fenómeno debe entenderse como un hecho multicausal y multifacético, donde intervienen tanto las características individuales del agresor como factores del entorno social y familiar. Además, subrayan que el abuso sexual no es un diagnóstico clínico, sino una experiencia traumática que impacta profundamente el desarrollo emocional y mental de las víctimas.
Uno de los principales retos es que pocas personas buscan ayuda directamente por el abuso sufrido. En la mayoría de los casos, las víctimas llegan años después a servicios de salud mental debido a las secuelas emocionales, ansiedad, depresión o dificultades para relacionarse.
El especialista Bessel Van der Kolk señaló que en la década de los 70 se creía que el abuso sexual intrafamiliar era un hecho aislado. Sin embargo, con los avances en psicoterapia y neurobiología del trauma, las cifras y detecciones han aumentado considerablemente, evidenciando una realidad mucho más frecuente de lo que antes se pensaba.
Especialistas recomiendan mantener la calma al escuchar a la víctima, evitar preguntas intimidantes, creer en su testimonio y buscar atención profesional inmediata. También insisten en denunciar los hechos ante las autoridades y fortalecer las redes familiares de apoyo para proteger la integridad y los derechos de niñas, niños y adolescentes.