La misión Artemis II marcará el regreso de astronautas a la órbita lunar. Pero, ¿cómo logran volver a la Tierra? La respuesta está en la gravedad.
Cuando la nave completa su recorrido alrededor de la Luna, aprovecha la fuerza gravitacional para impulsarse de regreso. La gravedad lunar ayuda a redirigir la trayectoria, mientras la terrestre atrae la cápsula hacia nuestro planeta.
Artemis II ajusta su velocidad y ángulo de entrada para que la cápsula Orion penetre la atmósfera terrestre de forma controlada. La fricción con el aire reduce la velocidad, mientras escudos térmicos protegen a la tripulación del intenso calor.
Tras atravesar la atmósfera, la cápsula despliega paracaídas que suavizan el descenso. Finalmente, ameriza en el océano, donde equipos de recuperación esperan para asegurar a los astronautas.