La noche del 24 de febrero, un niño de cuatro años fue atacado por la mascota de su propia familia dentro de su domicilio, en la alcaldía Álvaro Obregón, en la Ciudad de México. El menor sufrió mordeduras graves en el rostro y, debido a la tardanza de las ambulancias, autoridades locales lo trasladaron de emergencia a un hospital, ya que presentaba una fuerte pérdida de sangre.
Tras el incidente, la madre del menor entregó a dos perros de raza pitbull a la Brigada de Vigilancia Animal, quienes los llevaron a sus instalaciones en Xochimilco para su valoración médica y el seguimiento correspondiente, que podría incluir su puesta en adopción.
Ante una mordedura de perro, especialistas recomiendan acudir de inmediato a un servicio médico para prevenir infecciones o complicaciones mayores, especialmente cuando las lesiones se localizan en el rostro o el cuello.