En lo alto de la sierra de Sonora, Bacadéhuachi vivió por unos años lo que parecía un milagro económico. En 2017, la llegada de ingenieros, maquinaria y empresas sacudió la rutina de este pequeño pueblo. La razón: ahí se había encontrado el mayor yacimiento de litio de América Latina, con reservas estimadas en 243 millones de toneladas, uno de los más grandes del mundo.
Para sus habitantes, el litio no era solo un mineral: era la esperanza de trabajo, comercio y una vida distinta.
El litio que prometía cambiarlo todo en Sonora
Tiendas, fondas y pequeños negocios comenzaron a surgir. Gente que había migrado regresó con la idea de aprovechar la bonanza. Algunos invirtieron sus ahorros, otros levantaron hoteles y casas para oficinas. El pueblo, por primera vez en décadas, se sentía vivo.