Primero el Caribe… playita, sol, descanso, todo muy relajado, mientras en México los problemas siguen en lista de espera. Y luego, la joya de la corona: se lanza al concierto de AC/DC en la Ciudad de México, pero… con playera de Kiss.
Así, como si nadie le hubiera avisado, como si la brújula se le hubiera descompuesto, como si dijera: “rock es rock… ¿qué tanto es tantito?”
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