Caminar por aquí es toda una experiencia extrema: de día esquivas piedras como si fueras en obstáculos olímpicos… y de noche, es puro “a ver si le atino”, porque alumbrado público… brilla por su ausencia.
Y en seguridad… bueno, eso ya es nivel experto. Por si fuera poco, un tramo ya se fracturó, como diciendo “yo hasta aquí llegué"… pero nadie ha ido ni a ver qué pasó.