En Tlaltizapán, transitar por la Privada Jacarandas de la colonia Santa Rosa 30 es toda una aventura. Los vecinos aseguran que cuando no es el polvo que te deja empanizado como milanesa, es el lodo que te atrapa como si fuera pantano. Los baches ya son tan famosos que casi merecen nombre propio, y los automovilistas tienen que manejar como si estuvieran esquivando minas.
Asaltan con violencia caseta de peaje de la Autopista Siglo XXI en Tlaltizapán