La Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene bajo vigilancia al clado I del mpox, una variante del virus antes conocida como viruela del mono, debido a su rápida propagación en regiones de África Central y a que puede provocar cuadros más graves que otras variantes.
El clado I del mpox pertenece a una de las dos grandes familias genéticas del virus y, según especialistas, suele presentar una mayor tasa de complicaciones y mortalidad. Actualmente, preocupa especialmente porque está afectando a niños y personas con sistemas inmunitarios debilitados.
Los síntomas pueden aparecer entre uno y 21 días después del contagio y durar hasta cuatro semanas. El signo más visible es la erupción cutánea, que inicia como manchas en la piel y evoluciona a ampollas con líquido, pústulas y finalmente costras. Estas lesiones pueden aparecer en cara, manos, pies, pecho o genitales.
Otros síntomas de alerta incluyen fiebre, escalofríos, dolor muscular, dolor de cabeza, inflamación de ganglios en cuello o axilas y un fuerte agotamiento físico. En algunos casos también hay tos, congestión nasal o dolor de garganta.
Las autoridades sanitarias recomiendan acudir al médico ante cualquier síntoma sospechoso y evitar el contacto cercano con personas infectadas.