En la laguna de Coatetelco, los comerciantes siguen haciendo lo que les toca: invitar, atender y esperar. Lo que ya no llega tan fácil son los visitantes. Aunque el paisaje sigue siendo el mismo, la realidad cambió, y hoy, las mesas vacías son parte del panorama. Y no es percepción aislada, comerciantes aseguran que la clientela ha disminuido hasta en un 50 por ciento.
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