Y es que, ante la falta del servicio de agua potable, no queda de otra más que reciclar hasta la última gota… o poner a dieta la alcancía para poder comprar pipas de agua, que no salen nada baratas.
Los habitantes aseguran que, pese a los reportes y solicitudes, las autoridades municipales han hecho caso omiso, dejándolos a su suerte y con la cubeta siempre a medio llenar.
Por ello, los vecinos hacen un llamado urgente al alcalde Perseo Quiroz Rendón, para que, a través de la dirección de agua potable y saneamiento, les hagan llegar el servicio, porque aquí el problema no es de paciencia… es de agua.
El nepotismo sólo se cambió de nombre en Puebla