El 2026 no dio margen para acomodarse. Desde los primeros días del año, millones de consumidores en México empezaron a notar lo mismo: todo está más caro. Aumentaron los impuestos, subieron los precios y, con ellos, el enojo en el supermercado, la tiendita y hasta en las plataformas digitales.
“Todo ha subido mucho”, dicen en la calle. Y no es solo percepción.
El IEPS, el impuesto que se siente directo en el bolsillo
Desde el 1 de enero de 2026 entró en vigor el aumento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), un gravamen que se cobra directamente en el precio final de ciertos productos. Es decir, no lo paga la empresa: lo paga el consumidor .
Este ajuste impacta sobre todo en productos de consumo diario, lo que explica por qué el golpe se siente tan rápido en la economía familiar.
El refresco: de básico a lujo cotidiano
Uno de los aumentos más visibles es el del refresco. Esta bebida, presente en la mesa de millones de hogares, prácticamente duplicó su impuesto. El IEPS pasó de 1.64 pesos a 3.08 pesos por litro, lo que ya se refleja en precios más altos en tiendas, supermercados y aplicaciones de entrega.
Para muchas familias, el refresco no es un gusto ocasional, sino parte del día a día. Por eso el impacto no es menor. Cada comida, cada ida a la tienda, suma unos pesos más que antes no estaban contemplados.