La emergencia ambiental en el sur del país ya no es solo una mancha oscura sobre la arena: es muerte y devastación. En el municipio de Mecayapan, Veracruz, fueron halladas dos tortugas marinas sin vida, presuntamente afectadas por la llegada de petróleo crudo a la costa. Una presentaba manchas recientes en el caparazón; la otra estaba completamente cubierta por la sustancia.
El impacto se extiende por al menos 50 kilómetros de litoral en Veracruz y hasta 170 kilómetros si se considera la franja afectada también en Tabasco. En municipios como Coatzacoalcos, Pajapan, Tatahuicapan y Mecayapan se restringió el acceso a playas y se emitieron alertas por el consumo de mariscos ante posibles riesgos sanitarios. En Pajapan fueron cerradas las playas Jicacal, Playa Linda y Peña Hermosa.
En Tabasco, comunidades de Cárdenas y Paraíso reportan daños en lanchas y redes de pesca, particularmente en Sánchez Magallanes. La actividad pesquera permanece paralizada en plena temporada de Cuaresma, lo que agrava la crisis económica para decenas de familias.
Además del golpe financiero y turístico, el crudo amenaza manglares, humedales y zonas de anidación, comprometiendo la biodiversidad.
Aunque informes preliminares apuntan a una posible falla en un ducto mar adentro, Petróleos Mexicanos informó que, tras revisar sus instalaciones, opera con normalidad y no ha confirmado el origen del derrame. Personal de la empresa mantiene labores de inspección y contención en la zona.