Al amanecer del 2 de marzo, pescadores detectaron una situación inusual en la costa de Veracruz: un derrame que impregnó de petróleo y chapopote sus embarcaciones, redes y hasta su ropa de trabajo. Las pérdidas económicas se estiman en aproximadamente 100 mil pesos por cada lancha afectada.
Ambientalistas advirtieron que este tipo de incidentes provoca graves daños ecológicos, ya que el crudo asfixia los ecosistemas marinos, contamina la fauna y compromete el aislamiento térmico de aves y mamíferos. Además, puede generar una disminución significativa de la biodiversidad y afectar zonas sensibles como los manglares.
Personal de Petróleos Mexicanos arribó al área para realizar inspecciones tanto por tierra como por mar e iniciar labores de contención. Sin embargo, horas más tarde, la empresa informó a través de su portal oficial que, tras la revisión, no se detectó ninguna fuga o derrame en su infraestructura, asegurando que las instalaciones en la región operan con normalidad y en condiciones seguras, y deslindándose así de cualquier responsabilidad en el incidente