En la calle Guerrero, en Xoxocotla, ya no se puede disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Nada de ir a nadar al arroyo, nada de lavar trastes, ni mucho menos bañarse o jugar como antes, porque ahora el atractivo principal es un tremendo colapso de drenaje que, más que ganas de salir, da ganas de taparse la nariz.
Atacan a balazos las viviendas de dos funcionarias municipales en Xoxocotla