El virus del ébola volvió a encender las alertas sanitarias internacionales tras confirmarse un nuevo brote en la República Democrática del Congo el pasado 16 de mayo. La enfermedad, considerada una de las más letales del mundo, mantiene bajo vigilancia a organismos internacionales debido al riesgo de propagación en regiones con sistemas de salud frágiles.
La historia del ébola comenzó oficialmente el 26 de septiembre de 1976, cuando Mabalo Lokela, un maestro de escuela de 44 años, acudió al Hospital de la Misión de Yambuku con síntomas desconocidos. Ese caso se convirtió en el primer registro humano del virus y marcó el inicio de múltiples brotes en África central y occidental.
De acuerdo con especialistas, el periodo de incubación del virus puede durar entre 2 y 21 días, tiempo en el que la persona infectada aún no transmite la enfermedad. Sin embargo, una vez que aparecen los síntomas, el contagio ocurre mediante contacto directo con sangre o fluidos corporales contaminados.
Los primeros síntomas incluyen fiebre, fatiga extrema, dolor muscular y dolor de cabeza. En casos graves, el virus puede provocar daño hepático y renal, alteraciones neurológicas, choque séptico y hemorragias severas que ponen en riesgo la vida del paciente.