El calor aprieta, y en Tepoztlán también aprieta la falta de agua. Mientras el termómetro sube, vecinos siguen sin una gota en la llave, así que toca lo de siempre: reciclarla como si fuera oro, o romper el cochinito para pagar pipas. Porque sí, aquí la hidratación ya es casi de lujo. Los habitantes aseguran que han levantado la mano, hecho reportes, pero del otro lado hay puro silencio.
La época de estiaje es un peligro para los cerros de Tepoztlán