Ya casi viene el Día del Niño, tiempo de risas, juegos y parques llenos, pero en Tetlama, municipio de Temixco, la realidad es otra: aquí jugar es casi deporte extremo. Una resbaladilla improvisada y sin soporte, de esas donde no sabes si bajas jugando o sales volando. La cancha cuando llueve se convierte en alberca, y las rejillas son trampas listas para el accidente.
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