El reciente brote de hantavirus detectado en un crucero que zarpó desde Argentina con destino a Cabo Verde ha generado alarma internacional. Tras reportarse varios contagios y al menos tres fallecimientos a bordo, han surgido interrogantes sobre si esta enfermedad podría representar una amenaza global comparable al COVID-19, especialmente ante la vigilancia de las autoridades sanitarias.
Ante ello, especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), han confirmado que aunque el hantavirus puede ser extremadamente grave, existen diferencias clave respecto al coronavirus que reducen considerablemente el riesgo de una pandemia mundial de la misma magnitud.
¿Qué diferencias hay entre el hantavirus y el COVID?
La principal diferencia está en la forma de transmisión. El COVID-19 se propagaba de persona a persona con gran facilidad a través del aire, mientras que el hantavirus normalmente se transmite por contacto con orina, saliva o heces de roedores infectados.
Cabe destacar que la mayoría de los contagios ocurren al inhalar partículas microscópicas presentes en espacios cerrados contaminados, no mediante interacción cotidiana entre personas.
¿Qué hace peligroso al hantavirus entonces?
Aunque no es tan contagioso como el coronavirus, el hantavirus sí preocupa por su alta tasa de mortalidad. Dependiendo de la cepa, el Síndrome Pulmonar por Hantavirus puede tener una letalidad de hasta 50%. Además, a esto se le suma que no existe una vacuna ni un tratamiento específico.
¿Existe riesgo de que el hantavirus se expanda más en el futuro?
Actualmente los organismos de la salud mantienen vigilancia constante debido a que los virus zoonóticos, aquellos que pasan de animales a humanos, siempre representan un riesgo potencial. No obstante, aseguran que el hantavirus no presenta el mismo nivel de transmisión masiva observado durante la pandemia de COVID-19.
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