Tras una jornada marcada por la tensión política y el asedio ciudadano en las afueras de San Lázaro, el Pleno de la Cámara de Diputados desechó formalmente el dictamen de la Reforma Electoral impulsado por el Gobierno Federal. Pese a los intentos de Morena por acelerar la discusión, el bloque oficialista no logró alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución, marcando el primer gran revés legislativo de este sexenio.
Para modificar la Constitución se necesitan dos terceras partes de los votos; sin embargo, en esta ocasión los aliados de Morena, el PT y el PVEM, lo dejaron solo.