Todo gracias al encantador estancamiento de las lluvias, que decidió quedarse a vivir ahí. Los vecinos, resignados pero con sentido del humor, piden al presidente municipal de Atlatlahucan que les eche una manita. O mejor un camión completo de asfalto, porque a este ritmo, la calle parece un concurso de qué llanta sobrevive más.
Vecinos de Atlatlahucan exigen la pavimentación de sus calles