Regresamos a la calle Ignacio Aldama, en la colonia Morelos de Jiutepec, donde los vecinos han visto crecer con cariño, y mucha preocupación, ese “pequeño hoyo” que ya dejó de ser chiste. Durante meses han hecho reportes, llamadas, avisos y solicitudes, pero la respuesta ha sido la de siempre: el silencio absoluto, o peor aún, la sensación de estar hablando con la pared.
Sueldos de las autoridades de Jiutepec están por los aires, y la obra pública por los suelos