En Huitzilac, la calle Hidalgo es la prueba perfecta de que las apariencias… sí engañan… porque uno va tranquilo, confiado… ve pavimento más adelante… y ¡tómala!… lo que le espera es un campo minado de baches, hoyos y zanjas.
Aquí no se maneja… se esquiva… como si fuera prueba olímpica… donde el premio es no dejar la suspensión del carro en el camino.
Y es que este tramo, por donde pasan todos los días los vecinos… ya no es calle… es un recordatorio constante de que en Huitzilac… el viaje incluye “recuerdito”.
BLANDAZO | ¡Hay tiro, hay tiro, hay tiro...! El cuádrilatero que nos une