La pavimentación simplemente se quedó en el olvido, mientras que los habitantes de Xochitepec aseguran que han enviado escritos, hecho llamadas, reportes y hasta súplicas, pero las autoridades parecen practicar el famoso “oídos sordos”. Dicen que cada vez que llueve, la calle se convierte en un lodazal digno de una competencia de motocross, y cuando hace calor, el polvo se adueña del lugar.
El desazolve nunca llega a Xochitepec y cada temporada de lluvias inundan los caminos de Alpuyeca