Durante años, vecinos de la zona y familias de estudiantes advirtieron lo que era un secreto a voces; la presencia constante de puntos de venta de droga y alcohol alrededor de la universidad. Sin embargo, las denuncias se acumularon… y también el silencio oficial.
Pero como suele ocurrir, hizo falta lo impensable para activar la maquinaria institucional, dos jóvenes universitarias asesinadas, una comunidad indignada y un paro de labores que se ha extendido por 19 días, pero ahora sí, el gobierno del estado que encabeza Margarita González Saravia asegura que ya van a empezar a trabajar.
Operativos llegan tras crisis y violencia
El anuncio llega como si hubieran descubierto el problema, con promesas de operativos, coordinación y vigilancia, es decir, todo aquello que de acuerdo con la comunidad estudiantil, pudo haberse implementado desde hace años.
"…Derivados de las diversas que hemos tenido al exterior de la universidad hay que resaltar puntos; uno, abarrotes que venden drogas, tiendas de abarrotes que venden drogas cerca de la universidad, se mencionan algunos cerveceros, que también distribuyen drogas cerca de la universidad y también se tienen denunciados algunos supuestos billares que operan también al interior con otras instalaciones, donde de manera clandestina, podrían tener mesas para consumir bebidas embriagantes…", comentó Miguel Ángel Urrutia Lozano, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana.
Los vecinos de la zona norte se dicen incrédulos, los años transcurren y los bares aumentan en la periferia de la universidad, acuñando riñas, ataques armados y hasta focos de infecciones porque las calles se convierten en baños públicos.
"…No los dejan ni dormir con el escándalo, si no es aquí enfrente es aquí a un lado”... “Comienzan como a la una o dos de la tarde y terminan a veces como a las cinco o seis de la mañana… la ocupan bastante para estar tomando la orilla de la banqueta se orinan… la autoridad no soluciona nada…", declaran habitantes de la zona.
Vecinos acusan abandono e inseguridad
Porque en Morelos, con el gobierno de Margarita González Saravia, al parecer, la prevención tiene un requisito no escrito, esperar a que el problema crezca, se desborde y genere presión suficiente para volverse imposible de ignorar.
Hoy, con la comunidad universitaria exigiendo resultados y no discursos, las autoridades enfrentan un reto que no es nuevo, pero sí urgente. La diferencia ahora… es que ya no pueden decir que no sabían.
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