Nuevos elementos en la investigación por la muerte del pequeño Eithan Daniel han permitido conocer más detalles sobre el perfil de su madre, Vianey Esmeralda H. G., quien fue madre adolescente por primera vez a los 15 años y actualmente enfrenta un proceso penal por homicidio calificado y agravado.
Durante la audiencia de formulación de imputación, la mujer, hoy de 23 años, declaró que médicos de la Fiscalía General del Estado le sugirieron someterse a evaluaciones especializadas para determinar si padecía depresión posparto u otro trastorno psiquiátrico, debido a que el llanto del menor detonaba en ella reacciones violentas.
De acuerdo con la investigación, el rechazo hacia el niño habría iniciado desde la gestación. Al enterarse de que esperaba un varón y no la niña que deseaba, la acusada admitió haber intentado interrumpir el embarazo mediante golpes en el abdomen y descuidos físicos. Testimonios recabados por las autoridades señalan además un trato desigual entre sus hijos: mientras Eithan, de 18 meses, sufría presuntas agresiones constantes, su hermano de dos años y medio se mantenía limpio y bien alimentado.
En cuanto al padre, fue vinculado a proceso bajo la figura de comisión por omisión, luego de que el juez determinara que, como garante de la integridad del menor, tenía la posibilidad de evitar la muerte violenta y no intervino.
Durante su declaración ante el tribunal, Vianey Esmeralda confesó haber golpeado al niño y relató que, tras una supuesta caída ocurrida alrededor de las 6:00 de la mañana mientras lo bañaba, entró en pánico y decidió ocultar el cuerpo en una bolsa para abandonarlo en un predio del sector surponiente.
Hasta el momento, ambos padres permanecen en prisión preventiva, vinculados a proceso por homicidio calificado y agravado, mientras continúan las investigaciones para esclarecer completamente los hechos.