Pero la realidad es que lo único que les cae son gastos: llantas tronadas, suspensiones vencidas y hasta tobillos torcidos. Por eso, con más desesperación que un mecánico en quincena, hacen un llamado bienal secretario de obras públicas de Jiutepec, para que ya se digne a tapar esos cráteres urbanos que parecen entrenamiento para la nasa.
JUSTO EN EL BLANDO: Esta cancha de Jiutepec hace llorar a los habitantes por sus condiciones