En Miacatlán, el río Tembembe dejó el puente de la calle Zopilote más flojo que gelatina de fiesta infantil, y no por dieta, sino por las lluvias del año pasado. El paso peatonal quedó tan averiado que cada vez que alguien camina, el puente se mueve como si estuviera bailando cumbia… ¡y sin música!
Automovilistas de Miacatlán se enfrentan a los múltiples baches de la Avenida Coatetelco