Los hechos ocurrieron el 17 de enero de 2026 y quedaron registrados en cámaras de seguridad vecinales. Sin embargo, fue hasta el 11 de febrero cuando la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México logró la detención de Anthony “N”, en el municipio de Naucalpan, luego de que arrojara a Lobito por unas escaleras de aproximadamente diez metros de altura.
El ataque fue brutal. Aun así, el perrito, conocido y querido por la comunidad, sobrevivió gracias a diversas cirugías y a un proceso constante de fisioterapia. Contra todo pronóstico, Lobito resistió. Y su historia no quedó en el silencio: trascendió.
En un gesto cargado de memoria y justicia simbólica, los vecinos decidieron renombrar la Segunda Cerrada de Santa Úrsula en su honor, como una forma de no olvidar y de alzar la voz frente al maltrato animal.
De acuerdo con el Código Penal del Estado de México, el delito de maltrato animal se sanciona con penas de 2 a 6 años de prisión, además de multas económicas. No obstante, la condena puede aumentar hasta 9 años de cárcel cuando existen agravantes, como que el acto sea videograbado y difundido, se empleen métodos de extrema crueldad o que el animal muera a causa de las lesiones.