La construcción de un Morelos incluyente comienza en las calles. Contar con transporte público adaptado, rampas funcionales, semáforos sonoros y banquetas accesibles permite que las personas con discapacidad ejerzan su derecho a la movilidad y participación social.
Fue la activista Beatriz Maldonado quien criticó el aumento al transporte público en Morelos por afectar a sectores vulnerables como personas con discapacidad, estudiantes y trabajadores.
Además, usuarios denuncian maltrato, accidentes y malas condiciones de las unidades. De acuerdo a la declaración del coordinador de Movilidad y Transporte, Jorge Alberto Toledo Gómez habrá 50 nuevas concesiones con unidades nuevas.
Lo cierto es que, más allá de modernizar la imagen del transporte público, las necesidades reales de los morelenses exigen un servicio verdaderamente digno: con accesibilidad para personas con discapacidad, mejores condiciones de seguridad, horarios extendidos acordes a las jornadas laborales y unidades funcionales que garanticen un traslado seguro y eficiente.