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¿Qué pasa con los protocolos de seguridad en los balnearios de Morelos?

Un río turístico con profundidades de hasta 12 metros y corrientes constantes puede convertirse en una trampa mortal en segundos. Lo ocurrido en Las Estacas no solo es una tragedia, es el reflejo de un sistema que quizá está confiando más en la norma que en la realidad.

La gobernadora Margarita González Saravia no solo gobierna a los 36 municipios de Morelos, sino que su forma de administrar parece replicarse en los espacios que forman parte de su esfera empresarial.

El parque acuático Las Estacas, vinculado empresarialmente a la ahora mandataria de Morelos, Margarita González Saravia, esto de acuerdo con información de medios nacionales, vuelve a colocarse en el centro del debate público tras la difusión de un presunto caso de asfixia por sumersión ocurrido dentro de sus instalaciones.

El miércoles 8 de abril de 2026, comenzó a circular en redes sociales un video que muestra el presunto ahogamiento de un hombre dentro del balneario. De acuerdo información preliminar, el turista era de la CDMX y visitó el río de Las Estacas con su pareja sentimental, al lanzarse un clavado ya no logró salir con vida del río. En el video se muestra a simple vista el cuerpo inerte con personal del balneario. De acuerdo con testigos el cuerpo fue trasladado en un vehículo particular del balneario al hospital general en el municipio de Zacatepec, recorriendo un trayecto de 17 kilómetros para prestar primeros auxilios. Al llegar al lugar se confirmó su fallecimiento.

Y es que en su momento Gonzalez Saravia, encabezó la Asociación Estatal de Balnearios y Parques Acuáticos de Morelos. Las Estacas es un espacio natural de más de 650 hectáreas de selva baja caducifolia, reconocido como uno de los destinos turísticos más importantes de la entidad, lo que aumenta el nivel de exigencia en materia de seguridad y protección civil.

Ante señalamientos públicos sobre este incidente dentro del parque, se han abordado los distintos casos por asfixia por sumersión que cuenta este establecimiento y la necesidad de protocolos más estrictos en espacios turísticos con cuerpos de agua naturales.

De acuerdo con Protección Civil, los balnearios deben cumplir con lineamientos que incluyen la presencia de salvavidas capacitados y en cada zona de agua, torres de vigilancia, paramédicos, brigadas de rescate, coordinación con autoridades, personal de seguridad, señalización de riesgo, vigilancia en cuerpos de agua y coordinación con autoridades municipales y estatales, especialmente en temporadas vacacionales.

Aunque la normativa se basa en la visibilidad, el riesgo y el aforo, la seguridad ocurre mediante una corresponsabilidad legal entre el empresario y el Estado. En el caso de ríos naturales, se colocan puestos de vigilancia a cada cierta distancia (generalmente cada 20 o 30 metros, con curvas o zonas profundas. El número de guardavidas se define en el PIPC (Programa Interno de Protección Civil) tras evaluar la profundidad, el área de superficie de agua y la afluencia máxima de personas del balneario o parque acuático, proporcional al riesgo y al aforo, así como sistemas de monitoreo y alerta temprana para situaciones de riesgo.

El parque en sí tiene una extensión de 26 hectáreas, con un ancho de río de entre 15 y 20 metros con fuerte corriente y una profundidad de entre 3 y 4 metros en promedio, con zonas profundas de hasta 10-12 metros

Esta situación expone la urgente necesidad de protocolos más estrictos que garanticen la protección de los visitantes en este y otros balnearios de Morelos.

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