Y es que aquí, el alumbrado y el pavimento no son obra del ayuntamiento son obra de los propios vecinos que entre todos le entran a la “vaquita” porque la autoridad bien, gracias.
Así que mientras unos piensan en la playita, otros andan pensando en cómo tapar baches o de plano cómo no caerse en la oscuridad. Por eso, entre cooperaciones, enojos y mucha paciencia, los habitantes ya dijeron: ¡hasta aquí!
¡Drenaje catastrófico en Xoxocotla!