El agua de bugambilia se prepara con un puñado de flores limpias, un litro de agua, miel o azúcar al gusto y unas gotas de limón. Se hierve el agua, se agregan las flores y se deja reposar hasta que tome un tono rosado o morado. Luego se cuela, se endulza y se enfría en el refrigerador. Servida con hielo, es ideal para combatir el calor.
Además de su sabor ligero y fresco, esta infusión se ha usado como remedio natural contra la tos y malestares respiratorios. Es un ejemplo de cómo las plantas comunes en los hogares mexicanos pueden transformarse en aliados de la salud.
El agua de bugambilia es más que una bebida: es parte de la tradición de aprovechar lo que la naturaleza ofrece, uniendo sabor, frescura y bienestar.
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