Esta palabra, muy popular en México y Nicaragua, surge del español “cate” (golpe) y el sufijo “-azo”, que potencia su fuerza. Así, un catorrazo no es cualquier golpe, ¡es uno que deja huella! Descubre más sobre su origen.
VOZ EN OFF: ALEJANDRA DOMÍNGUEZ
EDICIÓN: ALÍ GUERRERO
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