Con la llegada de la primavera, Cuernavaca se viste de violeta. Las jacarandas florecen y transforman calles, plazas y avenidas en escenarios únicos para disfrutar y fotografiar.
En el Centro Histórico, las jacarandas crean postales inolvidables frente a la Catedral y la Plaza de Armas, donde el Palacio de Cortés se enmarca con tonos morados. El Jardín Borda es otro punto clásico: sus árboles centenarios contrastan con la arquitectura colonial, ideal para sesiones fotográficas.
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