Con la llegada de las primeras lluvias de junio inicia el ciclo de vida de las conocidas chicatanas y hormigas de San Juan, insectos que comienzan a aparecer en distintas comunidades mientras se preparan para realizar su esperado vuelo nupcial.
En estados como Morelos, su llegada marca una tradición ancestral, pues son consideradas un apreciado manjar de la gastronomía regional. Aunque ambos nombres suelen utilizarse para referirse a la misma especie, en varias comunidades morelenses existe una distinción popular: se conoce como hormiga de San Juan a la hormiga alada de tamaño promedio, mientras que el término chicatana se reserva para las hormigas aladas de mayor tamaño y tonalidad rojiza.
Estas hormigas reproductoras, conocidas científicamente como Atta mexicana, emergen únicamente una vez al año, generalmente entre junio y julio. Durante este periodo vuelan para encontrar pareja y posteriormente fundar una nueva colonia bajo tierra. Su gran tamaño y color rojizo se deben a que se trata de reinas y machos reproductores, cuyas características físicas están adaptadas para el vuelo y la reproducción.
Además de su importancia ecológica, ya que ayudan a oxigenar y enriquecer el suelo mediante la construcción de túneles, también poseen un gran valor culinario. En diversas regiones de Morelos se consumen asadas, en salsa o como acompañamiento de platillos tradicionales, al igual que otros insectos comestibles como los jumiles.
Y en tu municipio, ¿cómo conocen a estos insectos: chicatanas, hormigas de San Juan o tienen otro nombre?