Millones de fieles reciben una cruz de ceniza en la frente como símbolo de humildad y conversión.
Las cenizas que se imponen no son cualquier polvo. Provienen de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior Estas palmas se secan y se queman cuidadosamente, hasta obtener un polvo fino que luego es bendecido por el sacerdote.
La ceniza recuerda la fragilidad humana y la necesidad de conversión. Al recibirla, el sacerdote pronuncia frases como:
- ‘Recuerda que eres polvo y al polvo volverás’.
- O bien: ‘Conviértete y cree en el Evangelio’.
El Miércoles de Ceniza nos recuerda que la vida es pasajera y que cada día es una oportunidad para renovar la fe.
SABOREANDO MORELOS: Tacos de mariscos