En la intersección que conecta el mercado Adolfo López Mateos con el tradicional barrio de Gualupita, se levanta una de las esculturas más emblemáticas de la ciudad: “La Glorieta de los Caballos”.
Desde 1986, este espacio alberga la obra Los Caballos, creación del reconocido artista plástico Manuel Santoveña Zúñiga. La pieza no solo honra su legado artístico, sino que también se ha convertido en un punto de referencia cultural para quienes transitan por la zona.
Santoveña destacó por su habilidad para capturar el movimiento y la fuerza en sus obras, cualidades que en Los Caballos se expresan con un dinamismo casi palpable. Concebida para una glorieta, la escultura fue diseñada bajo un principio esencial: la visibilidad en 360 grados. No existe un único frente. Conductores y peatones descubren distintos ángulos y sensaciones conforme rodean la estructura, como si el movimiento equino se activara con cada mirada.
Más allá de su presencia estética, el caballo simboliza libertad, triunfo y vigor. En medio del concreto y el tránsito cotidiano, la obra ofrece un respiro visual que invita a reconectar con la nobleza y la energía del espíritu humano. Así, la glorieta no es solo un cruce vial: es un punto de encuentro entre arte, historia y ciudad.