Santo Tomás de Aquino, filósofo y teólogo del siglo XIII, es considerado uno de los pensadores más influyentes de la Edad Media. Su capacidad para unir la razón con la fe dio origen al tomismo, corriente que marcó profundamente la filosofía y la teología cristiana.
Fue el gran comentarista de Aristóteles y desarrolló conceptos clave como la ley natural, el bien común y la justicia, que más tarde influirían en la filosofía del derecho y en la construcción de sistemas jurídicos modernos.
En México, el pensamiento de Santo Tomás de Aquino se refleja en la enseñanza universitaria, especialmente en instituciones como la Universidad Iberoamericana y otras de tradición católica, donde sus ideas sobre ética, derecho y filosofía siguen siendo pilares académicos. Además, su influencia se percibe en la formación de valores sociales y en la reflexión sobre el bien común, fundamentales en la cultura mexicana
La Iglesia católica lo reconoce como Doctor de la Iglesia, y cada 28 de enero se celebra su fiesta litúrgica. En México, esta fecha es ocasión para recordar su legado en la educación, la filosofía y la vida espiritual.
Santo Tomás de Aquino nos enseñó que la razón y la fe no están enfrentadas, sino que se complementan. Su pensamiento sigue vivo en México, inspirando a generaciones en la búsqueda de justicia, verdad y sabiduría.