Cuando se inflama, puede afectar todo el cuerpo: desde el sistema inmunológico hasta el estado de ánimo. Por eso, ciertos alimentos se han convertido en aliados para repararlo y reducir la inflamación.
Expertos en salud digestiva destacan cuatro pilares:
- Yogur natural y kéfir: ricos en probióticos que fortalecen la microbiota intestinal.
- Verduras de hoja verde: como espinaca y kale, con antioxidantes que combaten la inflamación.
- Pescados grasos: salmón y sardina, fuente de omega-3 con efecto antiinflamatorio.
- Legumbres y granos integrales: aportan fibra que mejora la digestión y protege la mucosa intestinal.
Una dieta rica en estos alimentos no solo ayuda al intestino, también reduce el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes, depresión y problemas cardíacos.
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