Según el calendario juliano, cada 14 de enero la Iglesia Ortodoxa Rusa celebra el Año Nuevo en países de Europa del Este como Rusia, Ucrania, Serbia, Georgia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Bielorrusia y Montenegro.
La fecha se vive con liturgias nocturnas que se extienden hasta el amanecer, acompañadas de cenas y reuniones familiares. El menú tradicional incluye albóndigas de carne, ensalada de remolacha, setas en escabeche, tomates y pepinos, sabores sencillos que honran la herencia ancestral.
Además, se mantiene una tradición tan simbólica como austera: sumergirse en ríos o lagos helados para conmemorar el bautismo de Jesucristo en el río Jordán. Un ritual de fe, resistencia y memoria que desafía al frío y al tiempo.