De acuerdo con estudios científicos, esta especie es considerada el vertebrado más longevo del planeta, con una esperanza de vida que puede superar los 400 años. Habita en las frías y oscuras profundidades del Ártico, donde su lento metabolismo le permite envejecer de manera extraordinaria.
El avistamiento reavivó el interés por esta misteriosa especie y abrió el debate sobre cuánto falta por descubrir de los océanos y sus habitantes más antiguos.
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