La muerte de un médico residente en Buenos Aires, Argentina, dejó al descubierto una práctica riesgosa e ilegal en la que se han visto involucradas varias personas del personal de la salud. El caso, que rápidamente se viralizó en redes sociales, gira en torno al uso recreativo de propofol y fentanilo, dos fármacos de uso estrictamente médico, los cuales fueron sustraídos de las unidades médicas sin autorización.
Médicos organizaban fiestas clandestinas con fármacos robados en Buenos Aires
Las investigaciones señalan que los medicamentos habrían sido sustraídos principalmente del Hospital Italiano por un médico identificado como Hernán Boveri, quien se encargaba de distribuir los fármacos.
De acuerdo con los primeros hallazgos, se organizaban reuniones, conocidas como “fiestas de propofol”, donde los propios médicos se administraban las sustancias entre ellos, donde se comentó que llegaron a intervenir para salvar la vida de algunos asistentes tras utilizar las sustancias mencionadas.
El caso se destapó tras la muerte del residente anestesiólogo identificado como Alejandro Zalazar, quien laboraba en el Hospital Rivadavia y el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Zalazar fue localizado sin vida en febrero de 2026 al interior de su domicilio con una intravenosa conectada a su cuerpo.
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