Cuando una emoción intensa —como tristeza, enojo o miedo— se reprime, el sistema nervioso se mantiene en alerta.
Esto genera tensión muscular, cambios hormonales y alteraciones en el sistema inmune, que pueden derivar en síntomas como:
- Dolor de cabeza.
- Problemas digestivos.
- Dolor en cuello y espalda.
- Fatiga constante.
Un enojo no expresado puede convertirse en rigidez en los hombros. La tristeza contenida puede manifestarse como cansancio extremo. El estrés acumulado suele reflejarse en gastritis o colitis.
¡Punch salió de su jaula y enternece a todos en redes!